domingo, 4 de enero de 2026

 

 Esporas

 

La carrera por traer de vuelta a la realidad especies extintas, está en su apogeo. Los avances en el campo de la manipulación genética, la biotecnología y la euforia de los consumidores, ha desatado un verdadero boom donde se mezclan lo científico y lo netamente comercial. Las cifras que se llegan a pagar por ejemplares traídos al presente y antecesores, en algunos casos, de especies actuales, ha disparado el interés por el material genético en buen estado, capaz de terminar dando paso a organismos viables. El foco de mayor interés está circunscripto a mamíferos y en menor grado, a vegetales superiores.

Como es de esperarse, existe el mercado negro respectivo. Robo, transacciones ocultas y tráfico ilegal, son algunos ejemplos clásicos, de prácticas al margen de la ley. Están, también, quienes ofrecen alternativas más económicas como híbridos, portadores de genes modernos y de antaño. Se entregan con certificaciones que dicen garantizarlo pero nada de ello, en realidad, termina siendo fiable.

Los grandes laboratorios tienen divisiones específicas, abocadas al tema. Algunos, incluso, han conformado equipos propios de localización, provistos con la última tecnología. Aventureros y científicos van de un lado al otro, persiguiendo resultados. El espionaje y la venta de información, circula con relativa abundancia. Se han desatado verdaderas competencias, tan solo por rumores. La ambición desmedida enceguece y atropella todo, incluso hasta los análisis basados en la racional factibilidad de los hechos.

No existe rincón del planeta que se encuentre a salvo de tales intereses pero determinadas regiones, concentran la mayor atención. Aquellas donde el hielo ha estado presente por centurias, pantanos eternos o la periferia de surgencias naturales de petróleo, son monitoreadas de manera repetida. En la escala temporal, la investigación interesa hasta el período que comprende las últimas glaciaciones globales y no mucho más atrás. Retrotraerse hasta la era de los grandes reptiles, por ejemplo, es un mero absurdo. Es imposible extraer algo distinto a rocas, de una roca.

El descongelamiento ha permitido alcanzar profundidades que en condiciones normales, habrían resultado demasiado peligrosas por la inestabilidad de los materiales. Para alegría de los presentes, los restos muestran un estado de conservación aceptable y hablan de una típica escena de caza donde depredador y presa, terminan atrapados por un derrumbe o se precipitan a una profunda grieta. La remoción y el acondicionamiento del hallazgo han concluido y el traslado hacia las cámaras de frio, a cargo de un gigantesco helicóptero, está a escasos minutos de iniciarse.

La toma de muestras y su posterior análisis, se realiza con todos los recaudos necesarios. Evitar la contaminación y el desperdicio, figuran entre las prioridades. El fitopaleontólogo está realmente fascinado. El aparato digestivo del hervìboro contiene una increíble cantidad de fragmentos de aquello que sirviera de alimento. Reconstruir la dieta previa al momento fatal, no se presenta como algo demasiado complicado. Las imágenes del microscopio muestran algo poco común y es la abundante diseminación de esporas. Probablemente, esa especie de semilla, capaz de resistir hasta las condiciones más adversas, correspondan a alguna clase de hongo. Más adelante, serán objetos de estudio. Por ahora, lo primero.

Los accesos de tos han comenzado a ser más frecuentes y en las últimas horas, acompañados de sensación de ahogo, fatiga y mareos. Finalmente, el científico se derrumba y exige asistencia médica inmediata. El deceso, horas después, lo termina causando el elevado déficit de oxígeno en el torrente sanguíneo. La autopsia revela lo inesperado. Sus pulmones han sido colonizados por una especie fùngica desconocida. A su resguardo, la humedad y la temperatura ambiente han propiciado el crecimiento. En los días siguientes, nuevos pacientes comienzan a presentarse con la misma sintomatología. 

Al comienzo, todos guardan de alguna manera, relación con el laboratorio desde donde partió el infectado original.

 

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