sábado, 13 de enero de 2024


MSTH - Misceláneas I

Espanto

El espanto se desplaza con torpeza, tratando de entender, aunque no lo consigue. Ha oído tantas historias sobre la bondad y la alegría presente en los seres humanos, que sintió la necesidad de salir a comprobarlo. Sin embargo, ante la mera presencia, todos huyen despavoridos y algunos, incluso, le arrojan cosas. 

Ha hecho memoria repetidas veces, pero está convencido de jamás haberlo escuchado. Tiene que ver con su sabor. Son realmente exquisitos y él, siempre está hambriento.

 

La luz de la luna

 Los últimos rayos del sol desaparecieron a gran velocidad, absorbidos por el cúmulo de nubes que se estaba instalando. El vampiro pudo adelantar así, la búsqueda de alimento. El hambre lo aqueja al no poder satisfacerla durante los últimos dos días. Comienza a sobrevolar las propiedades lindantes a una abundante arboleda y al no obtener resultado, se desplaza a través de ésta. Los sentidos, aguzados por la necesidad, no mienten. Una posible víctima avanza de una manera bastante despreocupada, por uno de los senderos. La luna, llena y resplandeciente, se encuentra oculta tras un cielo encapotado. Un descenso sigiloso, un forcejeo y el preciado alimento, que fluye a borbotones. 

 Satisfecho, ignora completamente a quien lo ha saciado. En breve, la mordida producirá un nuevo adepto. Un letargo poco común comienza a invadirlo. Esto impide la clásica huida en busca de refugio. Se concentra en los restos de sangre que permanecen en la boca y percibe un sabor levemente diferente al habitual. Las nubes, parcialmente dispersas, permiten al reflejo lunar inundar el predio. El cuerpo, que persiste a su lado, no experimenta la transformación esperada y sus rasgos no son claramente humanos. El vello corporal es muy abundante y en la boca, entreabierta, las piezas dentales son desiguales en tamaño.

 Las pupilas del vampiro se abren de manera desmesurada. Lo provoca la desbocada señal de peligro que se ha desatado. Un aullido, gruñidos y el ruido de pisadas cercanas, le hacen saber que ya es tarde.

 

Locura

Encontrarlo es muy fácil. Se ubica siempre en el mismo lugar, sentado de la misma forma y sobre la misma silla. Así, durante horas. Tiene que ser retirado por personal del lugar, cuando las inclemencias climáticas castigan con rigor. En reiteradas ocasiones, se ha amanecido ya instalado, producto del insomnio. No es hostil pero no comparte nada con nadie. Siempre en eterna soledad. Remotamente viejo, de contextura cadavérica y mirada vacua, calza siempre la misma vestimenta y el remendado par de pantuflas. En su memoria, solo gira el eterno carrusel de discursos encendidos, el silencio de veneración durante la escucha y los vítores ensordecedores de la muchedumbre al terminar. En la constante arenga, el hambre de ahora será saciado gracias a la próxima abundancia, al igual que la sed por una gloria pisoteada. Los interminables desfiles de la aplastante maquinaria de guerra, lista para el confronte, son el preludio a una locura generalizada, teñida de sangre y horror.

No se sabe cuándo ingresó ni la causa. Es muy probable que todo figure en algún bibliorato, perdido en un cuarto del subsuelo. Devenido casi en ratonera, nadie demuestra el menor interés por acercarse y descubrirlo.

 Un día despareció. No hubo respuesta al cómo, a pesar de la intensa búsqueda. La ausencia de algún tipo de revuelo posterior, permitió que de inmediato, todo cayera en el olvido. La silla, no ocupada, pasó a formar parte de los objetos inútiles amontonados en un rincón del depósito. Cuando la necesidad de espacio sea crucial, será desechada junto el resto.

 Discípulos menores, de aspecto variado y proceder similar, aparecen aquí y allá.

 Cuando todo esté listo, la locura suprema volverá a emerger y su sombra despiadada, golpeará sin contemplaciones, a una anestesiada humanidad. 

 

Asesinatos SA

Son un grupo dedicado a realizar ejecuciones por encargo. Nadie sabe donde residen, pero no es complicado acceder a sus servicios. Tienen ciertas reglas o códigos que respetan de manera estricta. No agreden a menores, mujeres embarazadas ni realizan matanzas colectivas. Lo forman personajes reclutados por los mismos integrantes. En general, seleccionan pequeños callejeros que nadie reclama, los someten a ciertas pruebas para observar en qué destacan y a partir de allí, transcurren duros entrenamientos para potenciar al máximo las cualidades. Nadie deja de pertenecer, incluso alcanzando la vejez, lo cual aquí, no es muy frecuente. El individuo simplemente deja de participar de las tareas y se dedica a vivir como le plazca. El grupo lo protege siempre que sea necesario y en caso de evidente traición, es preferible quitarse la vida antes que ser alcanzado por los colegas. Conformado inicialmente por ex militares, en las siguientes generaciones se independizaron totalmente de ellos y las fuerzas del orden. La separación es tal que se han producido duros enfrentamientos entre el grupo y los nombrados.

 El paso del tiempo ha provocado que nuevas habilidades sean requeridas. Expertos en tecnología informática y comunicaciones, en explosivos, en productos químicos y biológicos, entre otros, tuvieron que ser incorporados. No obstante la evolución, ciertas destrezas originales se siguen exigiendo como el hábil manejo de armas blancas y de fuego, el dominio de variadas técnicas de lucha cuerpo a cuerpo y condiciones físicas aceptables. La solicitud del servicio puede surgir en cualquier momento y aceptado, tener que ejecutarlo en los lugares más remotos o insólitos. No se exigen demasiados datos de quien contrata, siempre que pague en las condiciones y precio pactados. En una sola oportunidad, intentaron abonar solo una parte de lo acordado y las consecuencias fueron exacerbadas. Pretendían que sirviera de  ejemplo, de lo que no se debe hacer. Cuerpos virtuosamente seccionados, no pasaron inadvertidos. 

 Uno de los trabajos más elaborados fue el asesinato de un autoproclamado tirano, que no satisfacía los requerimientos solicitados por ciertas empresas extranjeras. El abultado precio de la ejecución fue cancelado por tres multinacionales, siendo una de ellas fachada, de un gobierno extranjero. El armado de la estrategia costó bastante tiempo y dinero por las medidas de protección que el déspota había implementado. Vale destacar, que un grupo de paramilitares al servicio de los actuales contratantes, había intentado lo mismo con un completo fracaso. Esto exacerbó la paranoia de persecución de la víctima y por ende, de las medidas de seguridad. El acceso de extranjeros al pequeño país no pasaba desapercibido para las autoridades, por lo que hubo que contratar a locales para recabar información. Un asesino con lazos de parentesco y simulando una visita familiar, pudo ingresar sin mayores dificultades. Una vez allí y con los datos obtenidos, se pudo diagramar el plan de acción. Después de analizar los movimientos y viendo que el blanco permanecía mayormente encerrado en su pequeña fortaleza, se decidió por la puesta de cargas explosivas estratégicamente ubicadas y hacerlas estallar de manera tal, que simularan un ataque. Cuando el sátrapa abordara cobardemente el helicóptero, ubicado en la azotea para huir, sería ejecutado por un francotirador. Así se hizo. Para reducir al máximo los daños colaterales, se tuvo especial cuidado con los momentos de las detonaciones. Solo dos personas, a cargo del servicio, resultaron con heridas leves.

 Una tarea curiosa fue la ejecución de un anciano relojero de barrio, de aspecto bonachón y con alta estima entre los vecinos. El problema con este personaje era que, a una llamada suya, una docena de esbirros fuertemente armados y sin ningún tapujo, salían a cometer los desmanes más violentos. Su ejecución, tal como lo preveía la competencia, que codiciaba el territorio controlado por el viejo, desencadenó una lucha interna tan feroz por el liderato, que dejó al grupo fuera de circulación.

 Se los puede contratar, consultando ciertos avisos de eliminación de alimañas. Ofrecen garantía de completo exterminio de las menos confiables o más detestables, como ratas o palomas buchonas. Y con respecto a las tarifas, se asegura que asesinan a las de cualquier rival.