El duende - V
Tomillo se encontraba de pie junto a la ventana, tazón en mano con su bebida de desayuno humeante, contemplando la bendición en forma de gotas que no para de caer desde hace días. La lluvia para el bosque es sinónimo de Vida. Cuando el buen sol se instala, el agua retenida en el suelo hace su magia y la floresta estalla en magnificencia. Es posible escuchar los cánticos de alabanza de sus compañeros y si se afina la audición, una letanía más susceptible también flota en el ambiente. Es la madre tierra en su conjunto agradeciendo por el regalo.
El ciclo de sequía prolongada parece haber llegado a su fin. Los colores opacos, la escasez de frutos, los suelos cubiertos de polvo quedarán atrás por un tiempo. Uno de los cuidados a tener en estos momentos de aguaceros prolongados es la posible caída de uno de los gigantes que forman el dosel. Esta especie presenta enormes raíces superficiales y debido al aflojamiento de la masa terrosa, basta un poco de viento para que puedan tumbarse. No es raro escuchar en estos momentos el sonido equivalente a una enorme rajadura y a continuación el estruendo del impacto de la mole contra el suelo. También sus escasas ramas ubicadas a gran altura son un problema cuando los frecuentes vientos de la región alcanzan cierta intensidad. Más de uno, sea duende, animal o humano, ha pasado por la experiencia de un desprendimiento que aterrizó en cercanías o sobre la víctima, dejando variadas consecuencias.
El riesgo de incendio provocado por un rayo es ahora inexistente. Recuerdos lamentables se hacen presentes cuando siendo apenas un crío, Tomillo fue testigo presencial del escenario tenebroso generado por las llamas. La sequía estival era particularmente agresiva debido a las altas temperaturas continuas, las nulas precipitaciones y por ende, la escasísima humedad ambiente. Bastó una descarga eléctrica de una nube errante para que se desate el infierno. Poco pudieron hacer los duendes frente a las grandes cantidades de calor y humo que rápidamente inundaron el lugar. El sonido era aterrador. El tiempo apenas bastó para buscar refugio y rogar que alcance para estar a salvo. Por desgracia, dos no lo consiguieron. Uno de ellos era el único hermano de su madre. Desde entonces, el ánimo de Carqueja no fue el mismo.
Una de las ventajas, si es que puede considerarse como tal, de la represa ubicada aguas arriba, es que regula el caudal del cercano río y evita las crecidas abruptas producto de precipitaciones intensas. Esto reduce el riesgo de erosión de las blandas orillas. Hace un tiempo, cuando todavía el dique estaba en construcción y las aguas descendían torrentosas, un humano que se acercó demasiado, sea por imprudencia o negligencia, cayó y fue arrastrado una gran distancia, lo que provocó su deceso. La enorme cantidad de partes arbóreas que tapizan el fondo de la corriente, dan muestra del riesgo que generan los vientos y el desprendimiento en bloque de las riberas. Todo lo anterior no minimiza el mágico encanto de sus transparentes y frías aguas escurriendo hacia los espectaculares lagos patagónicos. Mientras recuerda e imagina, Tomillo da un generoso sorbo y vuelve a hacerse presente, observando ahora el impacto del agua nieve contra los cristales de la robusta ventana.
A media mañana la intensidad comenzó a menguar y para el mediodía, había cesado totalmente. Los nubarrones comenzaban a esparcirse empujados por el viento y los primeros rayos de sol hacían su aparición. Un espléndido arcoíris se dibujó repentinamente y un duende, olla en mano con simuladas monedas de oro en su interior y un pequeño pico, fingió salir a la carrera hacia donde el arco aparentaba tocar tierra. El acto fue celebrado con una carcajada colectiva, silbidos y aplausos de aprobación.
De a poco, los vecinos retomaron sus tareas. Carqueja y su pequeño compañero comenzaron a ingresar los diversos recipientes que contenían agua de precipitación. Lo mismo hacían las duendes adultas de diversas familias. Para Tomillo, el agua es siempre la misma, pero para quienes recogen la pluvial, sus propiedades cambian. Y esto es aprovechado, sea para fines medicinas o para lavarse el cabello, entre otros.
El bosque está revitalizado y su pulso se percibe con gran energía. Los duendes, que habitan en permanente simbiosis con el entorno, lo perciben y vibran en la misma frecuencia.
💛💛💛
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