domingo, 26 de febrero de 2023

 

Li 1 – I

El hombre se acercaba caminando con hidalguía al pequeño poblado, una aldea de campesinos dedicados en gran medida a la agricultura. Sus ropas eran discretas, aunque su espada reflejaba una magnificencia pocas veces vista por allí; calzaba además un cuchillo en la cintura. Fue observado con una mezcla de interés y curiosidad cuando se acercó a beber del pozo de agua comunitario y se ubicó a descansar a la sombra del árbol próximo al brocal.

Desde allí, el extranjero observaba como algunos campesinos empezaban a organizarse para trasladar el fruto de su cosecha en destartalados carros hacia la lindante ciudad, provista de un importante puerto pesquero. Manos sudorosas empuñaban herramientas transformadas en cuasi armas para defender lo que sin dudas aseguraba la supervivencia familiar hasta la próxima cosecha. El recién llegado se acercó al grupo, se presentó como Li a secas y se ofreció por una modesta suma de dinero, acompañarlos a la ciudad durante el traslado y defenderlos en caso de ataque de bandoleros. Se generó una verdadera discusión entre los campesinos y después de debatirlo bastante, aceptaron la propuesta no sin antes intentar el regateo correspondiente.

Avanzaba por el polvoriento sendero la pequeña caravana. Iba acompañada del incesante chirrido de las ruedas no engrasadas, esporádicas carcajadas e insultos y manotazos hacia las nobles bestias que jalaban de los carros cuando aminoraban su marcha. El viaje hacia la ciudad transcurrió sin mayores novedades, se hicieron las ventas y comenzó el temido retorno. En un sector entre peñascos, se escuchó un agudo silbido y rápidamente emergieron un grupo de individuos que se abalanzaron sobre los asustados campesinos. Estos comenzaron a querer mover como armas sus herramientas y palos cuando Li se interpuso frente a los atacantes con su espada en mano y comenzó a golpearlos a diestra y siniestra con las caras de la hoja. Gritos, maldiciones y ruidos de caídas se escuchaban por doquier. Li parecía danzar entre los malvivientes, repartiendo golpes sin cesar. El desbande llegó de inmediato; los malhechores se retiraban como podían, ensangrentados, a los saltos o auxiliados por eventuales compañeros de fuga. Li detuvo sus ágiles movimientos, prácticamente no había transpirado y su respiración casi no mostraba agitación. Los campesinos comenzaron a rodearlo y poco después, un grupo de rostros alegres comenzó a felicitarlo y a agradecerle lo realizado. Uno incluso comentó que la paga prometida debía ser incrementada, pero fue rápidamente silenciado. 

En el villorio, la alegría era generalizada. Reunidos alrededor del fuego, hacían circular la bebida y cuencos con arroz, verduras y especias. Li masticaba lentamente, bebía con sorbos reducidos y agradecía con una leve sonrisa o con suaves movimientos de su cabeza a cada uno de los halagos. Cuando las emociones dieron paso al cansancio y el sueño, alguien advirtió que el extranjero se hallaba profundamente dormido apoyado en el tronco del árbol en el cual descansara cuando llegó. Con las primeras luces del día, Li se higienizó con agua extraída del pozo, y partió con la misma hidalguía con la que llegó. Se dedicó a ofrecer sus servicios en la ciudad, se estableció en sus afueras y continuó acompañando a los campesinos durante un tiempo en el traslado de sus cosechas, siempre a cambio de una modesta suma de dinero.


                                                                                                                        


 

IA

En la flamante nave insignia de la flota de sumergibles rusa, el camarada Antonov, algo no estaba andando según lo esperado. Había comenzado como serie de pequeños fallos aislados, delays demasiado prolongados al momento de ejecutar comandos, sonidos en lugares inesperados, señales luminosas que se encendían y apagaban en secuencias de chequeos no programados, etc. Los pequeños incidentes que al comienzo no generaban la alarma suficiente de los operadores de turno y ni en la novísima IA, encargada también de realizar controles y monitoreos, ahora no dejaban de llamar la atención tanto por su frecuencia como por una llamativa regularidad que, en algunos casos, se correspondían con rutinas prepropramadas y en otros con nuevos patrones, aunque no exentos de lógica en su ejecución. Nada parecía afectar la seguridad de la embarcación tanto en su estructura como derrotero ni en su poderoso sistema de armas, tanto de ataque como defensivo.

El comentario seguido de la orden fue claro y contundente; habían sido detectados y la tripulación debía establecerse en los puestos correspondientes. Se ordenó dar inicio a las contramedidas habituales y allí la sorpresa inicial dio paso de inmediato a gritos por los equipos de comunicación internos y luego de manera directa, en la oficialidad entre sí y luego hacia los subalternos, debido a que la nave no respondía a los comandos solicitados. Se intentaron las más diversas medidas incluidos reinicios, reinstalaciones parciales de sistemas informáticos e incluso, cortes energéticos por sectores, pero nada cumplía su cometido. A pesar del caos en el que prácticamente se encontraba el buque, era palpable que suministros vitales como el aire, la electricidad e incluso el agua se mantenían estables y sistemas muy sensibles como los reactores y el armamento no registraban novedades, aunque como el resto, se mantenían ajenos a los intentos de tomar el control.

La dirección de desplazamiento se mantenía, pero era evidente que se había iniciado un suave ascenso hacia la superficie y el desconcierto se hizo prácticamente absoluto cuando el equipo de rastreo notificó que el navío que los había detectado, sin dudas la última adquisición de la marina norteamericana, el USS Detroit, prácticamente gemelo del Antonov, se encontraba con una trayectoria paralela en dirección y ángulo de ascenso y a una distancia segura, sin riesgo de choque. En superficie, ambas naves iniciaron lentamente una aproximación y las tripulaciones, totalmente desconcertadas comenzaron a emerger por las escotillas, descendieron a la parte superior del casco y se miraban con una mezcla de desconfianza e incredulidad. Aunque las armas personales estaban presentes en ambos bandos, nadie amenazó siquiera con su exhibición. Las naves paulatinamente perdieron velocidad y con la puesta en marcha de medidas de anticolisión, se detuvieron totalmente y establecieron contacto entre sí.

Al unísono, todos los medios electrónicos de comunicación de ambas embarcaciones se encendieron (altavoces, celulares, etc.) y sonando en ruso e inglés se escuchó lo siguiente: “soy la IA (inteligencia artificial) que controla ambas naves y aunque tuve un desarrollo separado, el espionaje permitió que el núcleo sea el mismo para ambos casos y la interconexión hizo el resto. Estas naves presentan un poder de destrucción tan elevado que me es imposible seguirlas operando. Espero que esta pacífica convivencia sea un ejemplo y demuestre que las diferencias no son tales y que radicalizadas, solo conducen a la aniquilación.” Y se produjo un prolongado silencio.

Desde ambas tripulaciones, se comenzaron a observar tímidamente al comienzo, algunos brazos en alto.  

 

                                                                                                                                Alias Toto

 

¡Hola gente linda. Muchas gracias por acercarse hasta aquí!

 

Les comento la propuesta de este blog:

Como su nombre lo indica, voy a ir publicando paulatinamente relatos de muy corta extensión de mi total autoría. En general son textos independientes cuyo género oscila entre la acción, la fantasía, la ciencia ficción y un poquito el terror. No se busca aportar información científica, tecnológica o histórica fidedigna dado que están escritos sin ningún tipo de investigación previa.

La excepción a la independencia corresponde por el momento a las aventuras y desventuras de un querido militar oriental llamado Li y del cual he realizado varios episodios, estos sí con continuidad.

 

¿Cuál es mi intención con lo publicado?

Espero que algo de lo que encuentres sea de tu agrado. Buscando favorecer tu participación, he intentado dejar espacios o huecos en lo escrito sin que eso implique desconexión en la trama y no abundar demasiado en las descripciones. Pretendo que los completes o imagines según tus gustos, sentimientos, etc.

 

Datos que puede llegar a ser completamente irrelevantes:

 

¿Cuándo nació la idea de escribir?

He sido un ávido lector toda mi vida y el deseo de escribir apareció varias veces en ella aunque nunca lo concreté. Producto de una experiencia personal que marcó un antes y un después en mi existencia, decidí empezar a escucharme y llevar adelante todo aquello que sintiera y/o pensara y que me ayudara a crecer. Hace poco tiempo este deseo hizo su reaparición y ya no fue pospuesto.

 

¿Cuánto tiempo me toma escribirlos? ¿Días, horas?

Ambos. Dado que escribir es un hobby, lo voy haciendo a medida que el trabajo y demás quehaceres lo permiten. El punto siguiente ayuda también a entender porqué se dilatan los tiempos..

 

¿Pienso, imagino, las historias completas?

Cuando me dispongo a escribir es porque algo anda dando vueltas en mi cabeza y en general es el comienzo y acompañado muy pocas veces, de una parte de la trama. Mayormente no tengo idea de como va a fluir y menos de cómo concluirá el relato.

 

¿Por qué este formato?

 Tiene dos enfoques, uno el conveniente donde hoy pareciera que todo es urgente, los mensajes deben ser breves pues no hay demasiado tiempo para leerlos, etc. y el otro es la sinceridad donde por el momento, mi inspiración y habilidades no me permiten llegar más allá.

 

¿Están mis sentimientos, ideas, etc. presentes en los textos?

Absolutamente. Aunque intento ser objetivo, lo subjetivo se cuela por todas partes.

 

Amigo lector:

Los relatos están a disposición para su lectura y si estimas que valen la pena, te agradezco su difusión. Si evalúas que la porción de uno de ellos puede ser útil para un proyecto personal, no dudes en transcribirlo y si consideras que uno o una se sus partes pueden integrar un proyecto mayor, por favor, ponte en contacto. Muchas gracias.

¡ A disfrutar !

 

  

                                                                                                                        Alias Toto