sábado, 12 de agosto de 2023


El peregrino

El joven peregrino se desplaza con un rostro alegre por el sendero que lo aleja de la comarca. Ha tenido una grata estadía y pronto se encontrará con otros compañeros de ruta movidos por la misma intención; alcanzar la ermita antes del comienzo de las festividades respectivas. El buen tiempo y la salud que le acompañan, permiten mantener un ritmo de avance rápido y sostenido.

 Tras dos días de marcha acompañada de rezos, cánticos, palabras gentiles y oraciones compartidas con quienes brindan desinteresadamente un alimento o un lugar para el descanso, la aparición de numerosos grupos de peregrinos que convergen en el camino real, significan un resto de trayecto donde se compartirán variadas experiencias y que el final del recorrido está próximo.

 El santuario es una pequeña construcción de piedra y madera ubicada en un vallecito rodeado de elevaciones de baja altura. El lugar es pedregoso y casi desprovisto de vegetación. Su construcción tiene una fecha poco precisa y se le rinde culto a un peregrino que realizó actos milagrosos al haber recibido cobijo y alimentos, en su transcurso por la región. Se produjo una lluvia ansiadamente esperada a partir de la única nube presente en un cielo diáfano y fueron sanados en simultáneo, parroquianos aquejados de variadas dolencias.

 Inicialmente la devoción fue local, pero con el tiempo trascendió y finalmente comenzaron a llegar peregrinos de todos los confines a rendirle adoración durante las festividades. Personajes cercanos al gobierno de turno también hacían su aparición durante esas fechas, aunque el interés político era inocultable debido a la jerarquía social de ciertos penitentes.

 No todo fue fácil.  En los inicios hubo enfrentamientos entre los locales creyentes y los primeros peregrinos versus los no creyentes, pero radicales. En más de una ocasión las diferencias generaban discusiones de tal intensidad que concluían en verdaderas batallas campales con heridos en ambos bandos. Aunque no está oficialmente registrado, se comenta que incluso hubo personas fallecidas a raíz de las grescas. El cambio en el discurso y la actitud terminó limando asperezas y con el paso del tiempo, se llegó a una convivencia pacífica. Una prueba de ello es el lugar donde se levanta la ermita. Éste fue cedido por uno de los más férreos opositores a la misma, durante su juventud.

 Las festividades también tuvieron una notable transformación. En sus comienzos consistieron en un evento diario donde los feligreses locales esperaban la llegada de coterráneos que habitaban en cercanías. Producidos los arribos, se daba comienzo a la celebración litúrgica y una vez finalizada, continuaba un encuentro social que incluía comida, música y que se prolongaba hasta agotar la jornada. En los días siguientes, estos primeros peregrinos retornaban a su procedencia.

 La progresiva llegada de una mayor cantidad de viajeros obligó a la extensión de la celebración hasta alcanzar el formato definitivo de tres días, donde se repite en cada uno, ese esquema inicial. La desconcentración también toma más tiempo y dado que el poblado no cuenta con las comodidades necesarias para albergar a todos los llegados; éstos terminan alojándose en las aldeas vecinas, desde donde se mueven hasta la ermita. También se solicita un aporte monetario voluntario para solventar los gastos y permitir que todos puedan recibir alimentos. Si queda un sobrante de dinero, se destina al mantenimiento de la construcción y el excedente se reparte entre los más necesitados. 

 El joven peregrino es uno de los últimos en partir. Está cubierto por hábitos muy sencillos y su carácter es naturalmente agradable. Nunca se lo vio involucrado en algún exceso y hubo quienes lo vieron reprimir con una mezcla de amabilidad y dureza a quienes sí lo estaban, incluso personajes de alcurnia.

Procede de un lugar muy distante. Es muy probable que a su arribo y escaso tiempo después, inicie un nuevo viaje. También es muy probable que pequeños milagros se sucedan entre quienes, con más caridad y esfuerzo, colaboran con su marcha. Tal cual aconteció con aquellos que lo hicieron, cuando dio inicio a su peregrinación infinita.

 

 

domingo, 6 de agosto de 2023

 

XII

Chao volvió al encuentro de Li con una misiva extendida por el mismo general Hao donde le proponía una reunión en un lugar y fecha determinados. Si estaba de acuerdo, no hacía falta responder por escrito, sino que debía asistir directamente. El lugar acordado resultó ser una modesta habitación de una modesta taberna cuyo propietario era un sargento retirado. Li ingresó al salón en cual se encontraban unos pocos parroquianos y fue conducido discretamente por un empleado hacia la habitación en cuestión. Hao que ya se encontraba en ella lo saludó, le invitó a sentarse y sin preámbulos, comenzaron a tratar el tema. El general en servicio demostró tener conocimientos sobre lo denunciado por Li, se explayó sobre el modus operandi de las bandas y las conexiones que este entramado tenía en otras ciudades importantes del imperio. Li escuchó atentamente y solo realizó algunas preguntas cuando su amigo concluyó con el relato. Aquí Hao agregó que debido a todas las implicancias que lo tratado contenía, se había notificado directamente al emperador y que éste, además de autorizar la presente reunión, le solicitaba a Li colaborar con Hao en el armado de una estrategia para desbaratar todo el entramado, sin importar que personaje estuviera implicado.

 Li aceptó la propuesta y acordaron como primera idea el llevar a cabo una única y gran operación en simultáneo en todos los puntos afectados. Esto conllevaría a contar con una logística de recursos y personal considerable que solo estaría disponible con la máxima autorización, que ya existía. Fijaron además solo reunirse cuando fuera indispensable y el contacto se mantendría a través de una vía muy simple: cuando fuera necesario, una de las encargadas de realizar las compras del palacio real se acercaría a la tienda de telas y una vez allí, realizaría una consulta por un determinado tipo a Chao, lo cual indicaba que al día siguiente se produciría un encuentro entre los generales en un horario ya fijado en la taberna.

 Li se despidió y ya en el negocio, explicó al encargado de seguridad su rol, quién lo aceptó sin rodeos. A la noche y a solas con Mei, le dio a conocer la tarea en que se encontraba embarcado y le comentó además de la función de Chao. Mei escuchó en silencio y asintió al final, sin emitir opinión.

 Con el paso de los días la información se fue actualizando a partir de los más variados testimonios. Indefectiblemente esto terminaría alertando a quienes se quería castigar por lo que el momento para llevar adelante la operación estaba cada vez más próximo. En el último encuentro entre los generales se fijó la fecha y la hora para la ejecución. Se considerada que los datos obtenidos permitirían llevarla adelante con un margen aceptable de éxito. Se utilizarían tropas regulares del ejército debido a su magnitud y como se esperaba realizar numerosas detenciones, los reos se ubicarían en cárceles civiles y militares, de ser necesario. Además, las tropas colaborarían con la custodia. La justicia sería impartida por magistrados civiles.

 En la fecha y hora establecida se produjeron los movimientos. Mientras algunos grupos arremetían contra los diversos asentamientos de las bandas, otros ingresaban en las casas de juego donde fueron detenidos los personajes ministeriales que se esperaba encontrar junto a otros de menor rango, algunos de los cuales no figuraban en las nóminas preestablecidas.

 Se secuestró además valiosa información, dinero, bebidas alcohólicas ingresadas mediante contrabando, armas y grandes volúmenes de opio. La banda que operaba en la ciudad imperial era la más numerosa y fue la que más resistencia opuso debido a que contaba entre sus filas con un número elevado de ex militares. Los enfrentamientos terminaron con varios heridos en ambos bandos y un par de bajas entre los maleantes. Personas que se encontraban sometidas a condiciones de esclavitud fueron liberadas. Había quienes pertenecían a la misma ciudad y otras debieron ser trasladadas, incluso algunas, a puntos distantes. Numerosas familias se reencontraron con sus seres queridos.

  Horas después de los sucesos, el emperador recibió directamente de manos del general Hao un informe de lo actuado y los resultados obtenidos. Con los días, se sumaron los informes provenientes de las otras ciudades. Los hechos fueron motivo de conversación en la población durante varios días lo cual se vio incrementado con la noticia del suicidio de uno de los ministros que se encontraba detenido. Gradualmente la seguridad nocturna en las ciudades fue recuperándose.

 Li y Mei fueron vistos en reiteradas ocasiones, aprovechando el fresco nocturno, conversar apaciblemente mientras recorrían el paseo ahora iluminado, ubicado en la orilla de uno de los canales de la ciudad.


 結尾 (FIN)  Li 1