sábado, 11 de abril de 2026

 

 

 


 

 

Nunca entendió la fascinación que su pequeña hermana siente por el gastado juguete de plástico. Fue retirado por la andariega de un cajón de reliquias. Se trata de un objeto de acción que representa a un veterano general y a la que le faltan colores, en varias de sus partes. Pertenecía a su padre, que lo había recibido a su vez de sus abuelos, como obsequio en el festejo de un cumpleaños en la niñez. Su hermanita no deja de tenerlo a la mano, pese a la generosa cantidad de artilugios con los que cuenta para entretenerse.

La decrépita silueta terminó captando la atención de la joven. Eso la llevó a realizar consultas en la web. Pudo comprobar que no se trataba de un elemento creado de manera única, por la imaginación de un diseñador de juguetes, sino que representaba a un militar de férrea personalidad y con una historia profesional cargada de luces y sombras, que podían variar acorde al ángulo desde donde se realizara la interpretación. El éxito de ventas había sido aceptable y el interés de los coleccionistas retro por la piezas en su estado original, se acercaba a lo muy bueno.

El apego alcanzó un punto crítico en el cual, por ejemplo, la niña solo aceptaba conciliar el sueño con la figura a su lado. La separación temporal desencadenaba verdaderos berrinches, que solo se apaciguaban cuando el trasto hacía su aparición. A partir de allí, el desinterés comenzó a ganar trascendencia y finalmente el personaje, totalmente desplazado, comenzó a acumular polvo en el interior de una cesta desbordada de cachivaches. Esta vuelta a la luz concluyó con la devolución a su estadía original. Allí permanece desde entonces, sumergido en las sombras que conforman las paredes pulidas y la tapa de madera del reservorio.

El tiempo continuó con su interminable derrotero. La joven alcanzó la maternidad, casi finalizando los estudios superiores. Bastaron unos pocos meses para que la criatura diera sus primeros pasos y unos pocos más, para que el mundo entero se transformara en un enigma a descubrir. No pasó demasiado para que el envejecido alojamiento de objetos lúdicos volviera a ser alcanzado, su cobertura izada con torpeza y un par de diminutos ojos curiosos, hurgaran en su interior. El vapuleado juguete volvió a ver la luz y al igual que en las oportunidades anteriores, rápidamente ocupó el primer lugar en las preferencias de la tambaleante inquisidora. En esta ocasión, la incipiente madre, consideró que debía indagar más sobre el insólito interés.

¿La inclinación tenía una raíz psicológica? El oportunismo del mercadeo como una posible explicación, estaba descartado. El personaje al que hacía referencia era un completo desconocido para quienes lo estrujaban y para los adultos, solo despertaba el interés de un público muy restringido y del cuál, la familia, estaba distante. Parecía un callejón sin salida hasta que una explicación factible irrumpió de manera inesperada, mientras observaba hacia ninguna parte, a través de la húmeda ventanilla de un tren suburbano.

Tomó muestras del plástico y de los diferentes colores que teñían la presea y comenzó un análisis profundo, en el laboratorio industrial de la empresa donde se desempeñaba. Sus conocimientos profesionales sobre compuestos químicos y sus propiedades, le permitieron obtener un resultado preciso. No había nada que hiciera sospechar de una dependencia orgánica o mental, provocada por sustancias volátiles o por aquellas incorporadas en finísimas cantidades, mediante la manipulación o el contacto con las mucosas. Todas se encontraban superadas en la actualidad pero nada hacía pensar en alguna clase de peligro. El enigma seguía latente.

Algo inédito comenzó a ocurrir con el paso de las semanas. La necesidad de la joven de estar en contacto con la desvencijada silueta se incrementó de tal manera, que llegó a competir con su pequeña hija por ver quién la tenía más tiempo en su poder. Aquello rayaba el absurdo y eso disparó el desconcierto en la novel madre. Llegó a considerar la necesidad de tener que realizar una consulta profesional y mientras aguardaba por el arribo de la fecha pactada, siguió investigando sobre el enigmático militar. Resultó existir una autobiografía, a la que logró tener acceso. Lo escrito reflejaba una vida asociada a un continuo de misiones y por fuera de ellas, vivir saltando entre las agregadurìas militares de diferentes países. Eso lo había llevado a permanecer ausente de su hogar durante prolongados períodos y cuando no, estar desplazándose junto a su núcleo familiar íntimo. Todo culminó en la separación marital y quizás, lo más doloroso, permanecer alejado en demasía, de su única y amada hija. Los escasos momentos que logró compartir tuvieron un gran impacto emocional, en especial, al comienzo de su existencia y en los albores de la juventud. La lectora quedó impactada, tras aquellas palabras.

Comenzó a desarrollar una creciente desconfianza hacia el deslucido objeto de plástico ¿Cómo encajaba éste, en las zozobras que vivían ella y su hija?

La empresa que en su momento creara la figura, decidió sacar una edición limitada, en honor al cincuenta aniversario de su salida a la venta. Esta vez, estaría acompañada de su hija, en el momento de la juventud. Ya en el mercado y a juicio de la joven, su parecido con esta última era demasiado elevado y decidió contactarse con la firma, a fin de exigir una explicación. La respuesta, que agregaba una cita con el diseñador en jefe, no se hizo esperar. Durante el encuentro, mientras recibía una  una somera explicación, le era facilitada una antigua fotografía donde el militar posaba junto a su hija. La similitud era notable. “Mi abuelo fue quién diseñó el juguete inicial. Admiraba en gran medida al general, a quien conocía personalmente. Había servido oportunamente, bajo sus órdenes. Para la creación de la silueta que representa a su hija, nos basamos en esa escena. Es evidente el sustancial parecido entre ambas.” “Tiene razón", señaló la joven, que no dejaba de apreciar la imagen con detenimiento. “Una novedad de la figura actual contra la anterior, además de los materiales que la conforman, es la capacidad que posee de emitir frases cortas y de manera esporádica, una vez encendida. ¿Desea algo de beber?”, expresó el diseñador. “¿Podría ser un café? Si es así, solo y sin azúcar, por favor,” agradeció la joven.

En el silencio de la cómoda oficina, la frase resonó con absoluta claridad. “¡Hija, qué alegría que volvamos a encontrarnos!La joven, sobresaltada, se puso de pie y se dirigió con lentitud hacia el juguete que se encontraba exhibido sobre una moderna estantería. Al revisarla, la perplejidad y el temor comenzaron a invadirla. El discreto interruptor, marcaba la posición de apagado.